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3 ene. 2012

“El 2012 lo terminamos en Boedo”

Foto Olé .Adolfo Res, Diego Resnik, Marcelo Culotta, Daniel Peso y Mariano Colangelo,
impulsores de “una causa justa, que ya trascendió en el mundo”.

Diario Olé. Por Leandro Contento | Lcontento@ole.com.ar | Andres Gomez | Franco Afranco@ole.com.ar | Favio Verona | Fverona@ole.com.ar

Los guardianes de la vuelta a Tierra Santa confían en que durante este año “se apruebe el proyecto en la Legislatura”. Y te lo cuentan.

No hay, no existen, no se inventaron palabras capaces de describir semejante ilusión. Hay que ser hincha para sentirlo. Para entender que en ese organizador de cartón laminado que desborda de documentos, entre las mil y una fotocopias arratonadas de tanto ir y venir por los despachos de la Legislatura, se esconde la razón de sus vidas. Será por eso, entonces, que sus bocas funcionan como un dispenser de metáforas. “La pérdida del Gasómetro fue como la muerte de un familiar directo, la lloramos cada vez que nos acordamos “, coinciden Adolfo Res, Daniel Peso, Marcelo Culotta, Mariano Colangelo y Diego Resnik, los guardianes de la Vuelta a Boedo que brindaron con Olé para recibir el 2012, un año que, aseguran convencidos, “vamos a terminar en Boedo”.

La historia de la expropiación del Wembley porteño aún no termina de ser oficial. En 1979, durante la dictadura, la Municipalidad de Buenos Aires, a cargo del Brigadier Osvaldo Cacciatore, profundizó su plan de reordenación urbana con una ordenanza que planteaba la partición del predio del Gasómetro para darle paso a la apertura de las calles Muñiz y Salcedo. El tema fue que, tiempo después de la venta de la cancha, el terreno cayó en manos de un hipermercado francés, y las calles jamás atravesaron Tierra Santa... “En principio, Caccatore quiso hacer un negocio inmobiliario y necesitaba sacar a San Lorenzo del medio, y les manifestó a los directivos del club que, de no abandonar la zona, iba a pasar una topadora por encima. Es ahí cuando aparecieron dos empresas fantasmas que adquirieron el Gasómetro a precio vil y se lo brindaron a Carrefour, que todavía no estaba autorizado a construir por una reglamentación de la Ciudad, pero igual señó el predio y al toque el Gobierno cambió las leyes para que pudieran construir. Eso sucedió en 1984. Levantaron las cuatro paredes y no se fueron nunca más, hasta ahora”, enriquece el relato Res, quien escribió tres libros de historia del Ciclón.

Hace tiempo que los integrantes de la Subcomisión del Hincha de San Lorenzo duermen entrecortado, ya que desde 2005 pelean por una de las causas más nobles del fútbol criollo. “Acá no estamos pidiendo que nos regalen nada. Sólo queremos que nos devuelvan lo que es nuestro. Reclamamos que se haga justicia, aunque ya nos hayan robado gran parte de nuestro sentido de pertenencia”, se emociona Resnik, uno de los que se cansó de golpear puertas en la sede del Gobierno Porteño hasta que, en noviembre de 2010, ingresó al recinto el Proyecto de Restitución Histórica, un paso fundamental para que el Ciclón vuelva a soplar en un barrio en el que, a contramano del tango, primero supo amar, después partir y después sufrir. “Estamos poniendo nuestra vida a disposición de esta movida, y es literal, más teniendo en cuenta el fundamento del trabajo que se hizo y que se va a seguir haciendo para cumplir el sueño de la gran cantidad de hinchas a la que representamos”, cuentan y, con una paráfrasis, juran que no van a parar hasta volver a Boedo.

La Subco ya convenció a políticos de todas los partidos, reunió a más de 65.000 fanas en marchas a la Legislatura y a la Embajada de Francia, logró la conformación de una Comisión Especial que le mete ritmo al proyecto en el Gobierno de la Ciudad y ya inició gestiones para empezar a construir un estadio nuevo, moderno, con la reglamentación que exige la FIFA. “Lo más importante es hacerle entender a la gente que este es un proyecto social, cultural y deportivo, que incluye una escuela, necesaria para el barrio, una biblioteca popular, un centro para que las comunidades tengan la posibilidad de un lugar gratuito para hacer sus festejos; un espacio público, con la apertura de calles por la que fuimos estafados. Y un espacio para el hipermercado, pero en dos plantas, hacia abajo o hacia arriba. Y la cancha estaría a un costado. Con frente a Avenida La Plata y entrada por Inclan. ¿Qué van a decir los vecinos? Contamos con su aval. Ojo, hay algunos a los que les gusta más llenar el changuito que ir a ver a San Lorenzo, pero son los menos. Es mentira eso de que un estadio disminuye el valor de las propiedades. El barrio River es un ejemplo claro. Hoy, en Avenida La Plata al 1700 pasa un taxi cada cuatro horas, el híper se comió a todos los negocios, y no hay iluminación. Y todo eso se terminaría con el estadio que vamos a construir”, sorprende Peso. Ahora, ¿y el Pedro Bidegain? “Le estamos haciendo un ofrecimiento al Nacional y al Porteño para la conformación de un CENARD del Sur. Porque la propiedad seguirá siendo de San Lorenzo”, explican.

Y, sí, las preguntas se agolpan. ¿Quién costeará tamaña inversión? ¿Está el club en condiciones económicas de pagar un estadio con todos los chiches? ¿Y la deuda multimillonaria? “A San Lorenzo no le va a costar un peso la construcción de la cancha nueva. Tenemos dos sponsors que están dispuestos a colaborar, y con la venta de abonos y palcos, prácticamente financiaremos la obra. Es más, creemos que si los ponemos en venta mañana, la voracidad de la gente hará que se agoten en menos de dos meses. La idea es solventar el gasto con ese dinero más algo que quizá nos pueda dar el Gobierno como resarcimiento por el daño moral y económico sufrido durante todo este tiempo. El estadio de San Juan costó 21.000.000 de dólares y quedó hermoso. ¿Por qué no hacer algo así? Además, habrá un fideicomiso que lo va a financiar el Banco de la Ciudad. Así, el proyecto sería administrado por gente de la Legislatura, del Poder Ejecutivo y de San Lorenzo. Por caso, si Viggo Mortensen quiere participar, podrá poner un contador para controlar y listo. La obra se paga sola. Que el club le deba a Argentinos por el pase de Ortigoza no tiene nada que ver con esto”, enfatiza Colangelo, aunque admite, como sus cumpas, que el presente futbolístico e institucional del club “no ayuda a acelerar la vuelta”.

Culotta sólo habla de los hinchas. El animó la marcha a la Legislatura del último 5/7, ante 40.000 fans. “Lo de la gente es increíble. Que venga Boca o el Real Madrid y me reúna tanta gente. Acá no hay un pancho y una gaseosa en el medio. Esto es sentimiento puro, y una necesidad urgente de recuperar lo que nos robaron. Calculamos que el 8/3, en la próxima marcha, habrá más de 100.000 personas y tendremos que organizarla en la Plaza de Mayo”, se anima, enérgico. Y todos asienten. Convencidos. Y convenciendo de que harán trizas la quimera...

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