1 sept. 2014

¿Sueño o pesadilla?


Desde que comenzamos esta lucha por la Vuelta a Avenida La Plata, hace 16 años, fueron muchas las noches que me tocó tener sueños en los que volvía a ingresar al Gasómetro para ver a nuestro querido San Lorenzo. En más de una oportunidad me metía en el túnel del tiempo y me veía con mi melena rubia en las actividades que realizaba en el Club, debajo de esos tablones más solemnes  o en cada partido que disputaba el Ciclón en la vieja Avenida La Plata.

En estos sueños se mezclaban jugadores de otras épocas  con las actuales, como muchos de los sueños, se complicaba interpretarlos.

Pero anoche tuve un sueño, que más que un sueño fue una pesadilla. Resulta que me encontraba transitando  el predio de Mármol y Salcedo junto mi hermano Diego y de pronto aparecieron algunos personajes con nuestra camiseta estudiando y hablando de las obras que se efectuarían  en ese espacio que logramos recuperar con la gente en el 2007. Me pareció escuchar que  dicho lugar no sería exclusivamente para los socios de San Lorenzo, que para la construcción de la tribuna visitante faltarían muchísimos años, las voces perturbaban mi tranquilidad, pero de golpe vi llegar con cara de preocupación a Daniel Peso compañero de lucha dentro de la Legislatura, giré mi cabeza y a gran velocidad se  acercó a nosotros el Ingeniero Claudio De Simone y más atrás vi venir a Marcelo Culotta con su primo Ariel, todos mostraban su cara adusta.

Mientras veía a estos compañeros que ingresaban al predio, seguía escuchando los planes de estos personajes nada claros para el regreso total.
De pronto en el sueño vi que se acercaban raudamente los compañeros César, Gerardo, Poli, Jorge, Mónica, Tirman, Emilio, Alberto, Horacio con sus más de 80 pirulos a cuesta, Nano,  Aníbal, Nico,  Francisco,  Antonino, Fede, Perales, Rubén y todos los compañeros de la Subcomisión del Hincha. Estábamos todos escuchando, lo que nos parecía una barbaridad. De pronto un compañero tiró un viejo cantito que decía: “Que risa que me da... si paran el regreso que kilombo se va armar”, lo grité con ganas, lo gritamos con ganas.

Un ruido tremendo me hacía doler el oído, era la turbina de un aparato que en la pesadilla no podía distinguir, tenía forma de avión o nave espacial, pero no recuerdo bien que era. Solo recuerdo que bajaron 7 figuras con caras que me resultaban familiares de la historia de San Lorenzo, esa que tanto me apasiona, uno  era Jacobo Urso, los otros no estoy seguro, pero me pareció que eran el Padre Massa, Federico Monti, Antonio Scaramusso, Pedro Bidegain, Enrique Pinto y haciendo memoria la figura restante era la gran “Negra” Petronila, la primera  mujer famosa que dio el fútbol argentino. No entendía bien los movimientos que hacían, pero pasados unos minutos, las 7 figuras mostraron de repente una bandera con los colores azulgranas y que en letras blancas grandes decía: “Acá hubo un Club y una Cancha, aquí vuelven un Club y una Cancha”.
 
Nos miramos con los compañeros y muchos nos pusimos a llorar, le dije a Culotta “Es la fuerza de la historia que nos empuja a seguir peleando por lo que soñamos”. En ese momento De Simone nos dijo “No hay lacra o basura que pare la Vuelta total a Boedo”.

Mientras estábamos dentro del Polideportivo, vimos una multitud que se acercaba al predio y nos decían: “Yo soy Juan Socio Refundador 34”, “Yo soy Vanessa Socia Refundadora 1789”, “Yo Carlos Socio Refundador 3567”, “Yo soy Patricia Socia Refundadora 4866”, “Yo soy Laura Socia Refundadora 7234” y así miles de Refundadores llegaron y gritaban bien fuerte quienes eran y el número de Carnet Refundador,  todos  se metieron en el predio de Mármol y Salcedo, era imposible caminar, todos a coro entonaban: “Si paran el regreso que kilombo se va armar”. Era impactante ver la fuerza de la gente, la que bancó el proyecto de palabra y con los hechos.

En el sueño, esta movilización para defender lo conseguido me arrancó una sonrisa y hasta tranquilidad, pero de fondo seguían esas voces tenebrosas que hablaban de un proyecto bastante distinto por el que peleamos. Las voces de estos personajes que son indiscutiblemente de San Lorenzo, pero antes de su guita, seguían resonando en mis oídos... Entonces me desperté sobresaltado, con palpitaciones y todo transpirado, y cuando volví a ver en la pared de mi pieza,como todos los días, la foto del gol del “Lele” Figueroa a River  en la final de 1972, me di cuenta que había sido una terrible pesadilla... ¿O no fue una pesadilla?

Adolfo Res (Historiador CASLA)

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