7 abr. 2014

Hasta la victoria siempre querido Gasómetro


Fue difícil poder dormir las dos noches del 3 y 4 de abril, la de la previa a la firma del acuerdo y la posterior al mismo. Es que después de tanta lucha  se cumplió la primera parte de lo soñado.

No es fácil expresar en palabras el sentimiento que ha generado empezar definitivamente a hacer pie en nuestro lugar en el mundo. Porque fue empezar a ver el sol en el horizonte, porque después de una titánica lucha de años contra molinos de vientos, contra propios y extraños tenemos la posibilidad histórica de ser actores y contemporáneos de este momento trascendental de este sentimiento inexplicable llamado San Lorenzo de Almagro.

En el recinto del Hotel Intercontinental mientras esperábamos la firma del acuerdo, sentado al lado de mi hermano Diego de un lado y Claudio De Simone  del otro y con el último carnet de San Lorenzo  que tuvo en vida mi Viejo (falleció en 1987) sostenido por mi mano, esperábamos que empezara este acto de un paso trascendental, soñado infinidad de veces durante tantos años de lucha como empezar a ser dueño de los terrenos que ocupó el Gasómetro.

Pero en esos  diez o quince minutos previos a dicha conferencia de prensa pasaron por mi cabeza cientos de imágenes vividas, desde  aquel pibe feliz corriendo por debajo de los tablones más solemnes que la injusticia se llevó, la vida cotidiana recreativa deportiva-cultural  dentro de aquel Club memorable, las alegrías y broncas de aquellas tardes o noches arriba de los tablones del Gasómetro cantando las melodías más creativas y emotivas de la poesía hecha canción de la hinchada de San Lorenzo. Todas estas imágenes se mezclaban  con la de los últimos quince años de lucha, con las de esos compañeros de los inicios, con quienes, casi contra el mundo,  tantas tardes  y noches  pensábamos en una nueva acción para avanzar en el regreso a Boedo.

Todas estas imágenes juntas en pocos minutos fueron parte de una idiosincrasia construida que no cambio por el oro del mundo. Tantas noches tuve sueños en la que veía a San Lorenzo ganar un partido en Avenida La Plata, que cuando me despertaba cerraba los ojos para que la mañana no me devuelva la realidad.

Esto ha sido una causa, y como toda causa no se lleva adelante en los ratos libres, con algunos compañeros de ruta lo sentimos y vivimos de esta manera, la Vuelta a Avenida La Plata, no fue día a día construida, fue segundo a segundo. Este sueño colectivo que empezó primitivamente hace 15 años con pocos adherentes, que continuó con editoriales, actos y pedidos de justicia hace diez años  y que explotó en los últimos cuatro debe transformarse para los tiempos en un verdadero orgullo para todo Sanlorencista.

Como en cada editorial, no puedo dejar de mencionar la palabra memoria, esa que siempre militamos en nuestro programa radial, la memoria algo que estuvo presente en cada discurso a través de estos años y  que tuve el honor de poder expresar en cada acto popular, tanto en Avenida La Plata como en la Legislatura o en la Plaza de Mayo en aquella noche memorable.
Los pueblos sin memoria están condenados al fracaso por ello mi agradecimiento eterno a aquellos legisladores que escucharon nuestro fundamento y reclamo, cuando la palabra expropiación era una quimera, el agradecimiento a cada legislador que también hizo suya nuestra lucha, afortunadamente fueron de distintos bloques, eternamente gracias a Laura García Tuñón, Eduardo Epszteyn, Bruno Screnci, Dante Gullo y Virginia Gonzáles Gass.

La Vuelta a Boedo tiene aristas de epopeya, pasa por la locura y los sueños iniciales, las convicciones con honestidad intelectual, el trabajo inteligente dentro de la legislatura, el trabajo a destajo de la Subcomisión del Hincha, el avance popular del Pueblo Azulgrana en las calles y la decisión política institucional necesaria de las máximas autoridades de San Lorenzo en la búsqueda de afianzar este acuerdo que nos lleve definitivamente a la recuperación del Club y Estadio en Avenida La Plata.

Relatar lo vivido el viernes 4 de abril desde la llegada al Hotel Intercontinental,  hasta el festejo, entrada la madrugada con los compañeros de la Subcomisión del Hincha en una pizzería cercana al Gasómetro de Avenida La Plata forma parte de una de las grandes emociones de mi vida.
Una de las frases que más utilizamos junto a Diego en los comienzos de esta lucha fue “Volver a Avenida La Plata es un deber moral con nuestros fundadores” y este 4 de abril del 2014 se dio un paso trascendental. “Hasta la victoria siempre querido Gasómetro”

Adolfo Res
(Miembro de la Subcomisión del Hincha)

2 comentarios:

  1. Felicitaciones Adolfo por todo lo brindado estos años!!!

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  2. Vamos ciclon, se vuelve al barrio de donde nunca se tuviese que haber ido. Se esta haciendo historia con esto

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