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26 ago. 2011

San Lorenzo en la ex ESMA - Medios

Canal 7

 

 

Tiempo Argentino

Derecho a volver a Boedo

La dictadura le apuntó a los clubes de barrio porque eran los lugares sociales donde la gente se reunía. Y ahora es tarea del pueblo recuperarlos. La connotación histórica, con la arenga posterior, la hizo José Schulman, integrante de la Liga de los Derechos del Hombre, y ahí mismo los corazones de esas 500 almas sanlorencistas comenzaron a latir a mil por hora. Sabían que a la larga lucha por el regreso a Boedo se sumaba el respaldo de una organización de Derechos Humanos. Y todos los apoyos suman en esta cruzada por la vuelta.

Precisamente el lugar donde ese medio millar de hinchas santos, encabezados por la Subcomisión del Hincha, impulsora de la recuperación de los terrenos de Avenida La Plata, se reunieron para dar un paso más hacia la vuelta fue el ícono democrático de los Derechos Humanos, el Instituto Espacio de la Memoria donde funcionó la ESMA en los años de terror de la Argentina entre 1976 y 1983.

Las puertas de Avenida Del Libertador estaban abiertas, los hinchas de San Lorenzo se abrazaban, sonreían, sabían que estaban a minutos de un hecho histórico. Adolfo Res, el cerebro del regreso a Boedo, organizaba todo, saludaba, no dejaba detalle librado al azar. Las camisetas con la leyenda “Volveremos a Boedo” estaban grabadas a fuego en la piel de esos simpatizantes que ven cada vez más cerca el retorno al barrio que los vio nacer.

NI OLVIDO, NI PERDÓN
. El apoyo explícito de Schulman y la Liga a la que pertenece elevó el ánimo. Las breves palabras de Res, de agradecimiento pleno, fueron el preámbulo del momento más emotivo de la jornada. Se apagaron las luces y en la pantalla gigante de una de las paredes de esa sala, donde alguna vez funcionó el cine de los represores, aparecieron los colores azulgrana. Canciones de Silvio Rodríguez, de Horacio Fontova, sonaban de fondo mientras un video comenzaba a desandar la historia de ese templo futbolístico que abrió sus puertas en 1916 y las cerró en 1983. Las lágrimas enseguida se hicieron presentes en los ojos de todos los concurrentes. Los nostálgicos, esos que saltaron en los viejos tablones de madera del Gasómetro, no ocultaron su emoción. Los pibes que no lo conocieron, llenos de anécdotas de padres y abuelos, tampoco resistieron el llanto. Ahí en frente estaban el padre Massa, Farro, Martino, Pontoni, Sanfilippo, los Matadores, Scotta, las más grandes glorias del club. Nadie paró de llorar. Con las luces encendidas quedaron al desnudo esos rostros brillosos del llanto inevitable. Enseguida Res contó sobre las expectativas y rememoró la expropiación del estadio por parte de la dictadura, encabezada por el brigadier Osvaldo Cacciatore, quien embaucó abiertamente a las autoridades del Ciclón de aquellos tiempos.
San Lorenzo, llevado de la mano principalmente por sus hinchas, dio un paso más, y bien grande, para volver a Boedo. Y lo hizo en el templo de la memoria, esa que nunca perdieron.

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